Hace muchas lunas durante un sueño me vi tocando la guitarra, era la rola mas chida que en mi vida había oído (soñado), tenía 14 años, a la mañana siguiente, tomé mi guitarra y toqué como loco, hora tras hora, no me importaron las quemaduras de yemas ni los calambres de mano, solo quería ser yo el autor de la rola mas chida jamáz antes oída, pasaron los años y mi pasión por la música se volvió amor, un amor tan grande y tan fuerte que me hizo ver la vida diferente, volví s estudiar, entre a una, dos, tres, seis orquestas, todas diferentes pero no por eso menos bellas, toqué en los mejores escenarios de esta ciudad y creo que de el país, viaje mucho con mi música pero ahora no era una guitarra, mi deseo de tocar mutó y la pequeña caja acústica se transfiguro en una armatoste de 2 metros de altura, una bestia ronca de bajo espectro sonoro al que yo llamé mi gorda, una potente y vibrante mounstra de madera, mi contrabajo, el mas grande amor después de mi vocho (ja!).
Con mi gorda pase las mejores aventuras de mi existencia, incluso una noche de horrible frió en Hidalgo, dormí dentro de su funda como un bebé, nos corretearon, nos dijeron mariachis, es mas, una vez iba por la calle cargándola y un niño al verme dijo "mira mamá un norteño con tololoche" MIERDA!!!!! por poco lo golpeo, nunca me enojé tanto, bueno, eso no fue muy amable, pero en fin, andar con mi gorda por el mundo fue la mejor etapa de mi vida, la música le da sentido a todo.
Y aún así, máxime el camino recorrido, no lograba tocar esa melodía que hace 16 años había oído en mi sueño, y miren que trate y trate, intente tocar blues, jazz, rock, metal, norteño, canté con una banda sinaloense, en los camiones, hice cumbias, salsa, coverie, trova, bolero y nada, la rola no salía, pero aún, ya no la podía recordar, me deprimí, dejé la música, volví a ella y nada, hasta que hoy mientras viajaba en el transporte colectivo, percibí unas dulces pero agresivas notas, busque con mi teléfono la estación que a lo lejos se escuchaba y era ella, la rola de mis sueños, una guitarra potente, fluida, dulce, con una presencia que Hendrix envidiaría, era un sueño, toda mi vida soné con ese momento, la mejor rola del universo (bueno, solo la música porque la letra no decía nada) pero ahí estaba y yo existía solo para oírla como una epifanía, cada nota parecía salir de mi corazón, el mejor solo de guitarra y luego mas, otro solo, san Mark Knopfler y sus Sultanes del Swing tocaban para mí, ya no tengo que buscarla mas, mi rola ideal siempre existió y mi sueño? bueno, tal vez y solo tal vez, la tonada la oí entre sueños y la hice mía...